Una compañía alemana de lencería llamada Lascana recurrió a la impresión 3D como original forma de sortear la inicial prohibición impuesta por la Unión Euroasiática (Rusia, Bielorrusia y Kazajstán) de comerciar con ropa interior femenina de encaje, con el fin de proteger su producción de fibras sintéticas.

Trabajando conjuntamente con la diseñadora rusa Viktoria Anoka y la firma moscovita 3D Printus, Lascana presentó en una feria tecnológica celebrada en San Petersburgo un conjunto de lencería impreso en 3D mediante sinterización por láser de polvo de nylon y adornado con formas de concha.

Aunque a priori esta lencería podría parecer algo incómoda, el mercado de ropa interior de un país tan enorme como Rusia, estimado en varios miles de millones de euros, bien que justificaba el ingenioso procedimiento de producción alternativa de lencería.

“Estamos abriendo el futuro a través del uso de tecnología prometedora como la impresión 3-D. Es increíble, y fuimos los primeros en Rusia en demostrar que puedes lograr ropa interior fabricada una impresora “, declaró  Ksenia Shilkina, directora gerente de Lascana, a The Moscow Times .

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La decisión de prohibir la ropa interior de encaje provocó una tormenta en los medios de comunicación de Rusia y, de hecho, dio lugar a protestas en algunas partes de la Unión. La Policía detuvo a tres mujeres de Kazajstán después de que intentaran poner unas bragas de encaje en una estatua en Almaty.

Finalmente, la prohibición se derogó,  pero todavía existe la opción de comprar un conjunto de ropa interior impresa-3D en la página web de Lascana por $ 80.