La tecnología, que ha demostrado funcionar en microgravedad, puede allanar el camino a las futuras expediciones espaciales de larga duración.

Es tan solo una placa con unos nombres, pero su valor reside más allá de su uso: se trata del primer objeto fabricado por una impresora 3D en el espacio, lo que podría allanar el camino a futuras expediciones espaciales de larga duración. Lo ha «creado» la flamante impresora en tres dimensiones de la Estación Espacial Internacional (ISS).

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El comandante de la ISS Barry «Butch» sostiene el primer objeto hecho por una impresora 3D en el espacio.

La placa frontal de un cabezal de impresión está grabada con los nombres de los organismos que colaboran en esta demostración de tecnología: la NASA y Made in Space, Inc., la empresa que trabajó con la agencia espacial para diseñar, construir y probar la impresora 3D. Está ubicada en el campus del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California.

«Esta primera impresión 3D es el paso inicial hacia un sistema de fabricación bajo demanda fuera de la Tierra», ha dicho Niki Werkheiser, gerente de proyecto en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA. «La estación espacial es el único laboratorio en el que podemos probar completamente esta tecnología en el espacio».

El astronauta de la NASA Barry «Butch» Wilmore instaló la impresora el 17 de noviembre, y llevó a cabo la primera impresión de prueba de calibración. Con sus resultados, el equipo de control de tierra envió comandos para efectuar un ajuste de la impresora para realizar una segunda prueba de calibración el 20 de noviembre. Estas pruebas verificaron que la impresora estaba en condiciones para las operaciones de fabricación. El 24 de noviembre, los controladores de tierra enviaron a la impresora el comando para hacer la primera impresión operativa.

La impresora 3D utiliza un proceso formalmente conocido como fabricación aditiva que calienta a una temperatura relativamente baja el filamento plástico y lo extruye capa a capa para construir la proporción definida en el archivo de diseño enviado a la máquina.

El 25 de noviembre, Wilmore quitó la bandeja de la impresora y la revisó. La adherencia en la bandeja era más fuerte de lo previsto, lo que podría significar que la capa de unión es diferente en microgravedad, una cuestión que el equipo investigará en acciones futuras. Wilmore instaló una nueva bandeja de impresión, y el equipo de tierra envió un comando para ajustar el alineamiento y la calibración de una tercera prueba de impresión. Cuando Wilmore retire esta prueba, el equipo de tierra podrá enviar un comando fiable a la impresora para hacer un segundo objeto.

«Esta es la primera vez que hemos utilizado una impresora 3D en el espacio, y estamos aprendiendo, incluso desde las operaciones iniciales», ha indicado Werkheiser. «A medida que imprimamos más unidades, podremos examinar si algunos de los efectos que estamos viendo son causados por la microgravedad o por la distribución del proceso de puesta a punto para la impresión. Cuando llevemos los objetos a la Tierra, haremos un análisis más detallado para averiguar cómo se comparan a las impresiones 3D en la superficie del planeta».

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